Puré de chirivía
Era domingo por la tarde y Fernando se disponía a preparar un nuevo puré para la cena. Buscando inspiración y consejo, decidió acercarse a la casa de su vecino, un maestro cocinero de la vieja escuela, muy curtido en los fogones y respetado en los mejores restaurantes de la comarca por su intuición con las materias primas. —Tengo dos chirivías en la cocina —comenzó Fernando, tras los saludos de rigor—. Me gustaría hacer un puré para esta noche. ¿Qué me recomiendas, maestro? ¿Un poco de mantequilla? ¿Alguna especia? El cocinero sonrió, complacido por la elección del ingrediente. —La chirivía es una delicia oculta, Fernando. Tiene un toque dulzón, sutilmente anisado y con un fondo que recuerda a la nuez. Con dos piezas tendrás una ración generosa. Y respecto a la mantequilla... no es que sea recomendable, es que le va de maravilla. Su suntuosidad contrasta a la perfección con el dulzor natural de la raíz. —¿Y cómo armamos la base esencial? —preguntó el alumno, libreta en mano. —Sencillo ...